Poemas

Recuerdo

Este nombre que apenas
me suena ya en los labios
debió quedarse al cabo de los mares…

Que en los acantilados,
donde las olas quiebran mi silencio,
va poniendo sus letras en un marco
lejano que le traza el horizonte.

Pero es el aire, acaso,
el que sabe los nombres más hermosos
y los mece, con lirios, en sus manos.

Y es el aire distante de la ausencia…

Hasta entonces no supe
lo que vale la luz cuando se encuentra.

Soneto

Si supieras la noche que me llena,
cómo cultivo sombras en mi huerto,
como nado del mar al negro puerto
del océano triste de la pena.

Si supieras, amor, como resuena
-roto de soledad, pobre y desierto-
el acorde cansado, casi muerto
de un recuerdo de arnor sobre la arena.

Si supieras, amor, como labora
el labrador de penas que me ocupa
de sol a sol, con el antiguo arado.

Si supieras, amor, que soy ahora
el jinete más gris sobre la grupa
del más triste corcel acobardado.

Serenidad y atardecer

Dame la mano, viento de mi calle,
la mano clara, el roce de tu pelo;
dame la mano viento, y con tu vuelo
lleva mi canto al grato, sordo valle.

Que se callen los besos, que se calle
hasta el rumor del agua en el deshielo.
¡Qué silencio de fronda en su desvelo
mientras la paz se enreda por mi talle!

Que yo quiero silencio solamente:
el solo, lento beso de la nieve,
el grato, tibio roce de la espuma.

Que sólo quiero el llanto de mi fuente,
silencio solamente y, mientras llueve,
hacer copos de paz sobre la bruma.