Javier Egea

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POEMAS

Recuerdo

Este nombre que apenas me suena ya en los labios debió quedarse al cabo de los mares… Que en los acantilados, donde las olas quiebran mi silencio, va poniendo sus letras en un marco lejano que le traza el horizonte. Pero es el aire, acaso, el que sabe los nombres más hermosos y los mece, con lirios, en sus manos. Y es el aire distante de la ausencia… Hasta entonces no supe lo que vale la luz cuando se encuentra.

Soneto

Si supieras la noche que me llena, cómo cultivo sombras en mi huerto, como nado del mar al negro puerto del océano triste de la pena. Si supieras, amor, como resuena -roto de soledad, pobre y desierto- el acorde cansado, casi muerto de un recuerdo de amor sobre la arena. Si supieras, amor, como labora el labrador de penas que me ocupa de sol a sol, con el antiguo arado. Si supieras, amor, que soy ahora el jinete más gris sobre la grupa del más triste corcel acobardado.

Serenidad y atardecer

Dame la mano, viento de mi calle, la mano clara, el roce de tu pelo; dame la mano viento, y con tu vuelo lleva mi canto al grato, sordo valle. Que se callen los besos, que se calle hasta el rumor del agua en el deshielo. ¡Qué silencio de fronda en su desvelo mientras la paz se enreda por mi talle! Que yo quiero silencio solamente: el solo, lento beso de la nieve, el grato, tibio roce de la espuma. Que sólo quiero el llanto de mi fuente, silencio solamente y, mientras llueve, hacer copos de paz sobre la bruma.

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