RARO DE LUNA

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[Madrid: Hiperión, 1990]

SOMBRA DEL AGUA

IV

Por los peldaños húmedos cautiva
miras la luz manchada de destino.
Yo de un túnel de oro peregrino,
tú en los brazos del agua fugitiva.

Atrás los surtidores, la festiva
soledad de los puentes sin camino,
el agua negra dentro del espino,
los estanques del sueño a la deriva.

Si por allí pasé, si tu escalera
avecinó sorpresas en mi herida,
también puso la sombra donde vivo.

Pero ya cicatriz de tanta espera,
miro la luz, también su despedida,
por los peldaños húmedos cautivo.

PRÍNCIPE DE LA NOCHE

Cruzó las soledades
para encontrarle
Mordió sus pechos suaves
junto al estanque

Mariposas sin día
despavoridas
en la raya felina
de su pupila

Va tocado del ala el negro conde

Encendidos sus ojos sobre mis ojos pone
una fiebre violeta de envenenadas flores

Yo le dejo añadido mi veneno a su goce:
la certeza de un tiempo de libres cuellos jóvenes

Aún me verás ahora como me viste entonces
abrazado a las sombras de pálidos amores
despeñarme a la grupa de tus potros veloces

Va tocado del ala el negro conde

Pero sobre los sueños al filo de las doce
se oye un batir de alas príncipe de la noche

Porque me llaman dos pozos
en tu cuello
y en tu corazón habitan
rastros de un príncipe negro

Porque tienes esos ojos
prisioneros

Porque en tu ventana brillan
los dedos largos del sueño
como tiemblan tus palabras
en el vaho del espejo

Porque sé que vas perdida
oculta en los bosques ciegos
sin amor

Por eso fui cazador

Siempre suenan las doce
y un aleteo
negro como unos ojos
alerta el sueño

Siempre suenan las doce
y es tu silencio
una alfombra manchada
por el deseo

Siempre suenan las doce
mientras me bebo
la sombra de tus labios
con mucho hielo

Todo estaba perdido
A la sombra del árbol perdido

Con la niebla a tus órdenes
príncipe de la noche
llegaste generoso de negras flores

No te vayas ahora que asedia el frío

En el árbol del bosque
En el árbol vacío
En el árbol del bosque vacío

LAS ISLAS NEGRAS

Cinco muros de mi casa

Uno se rompió los dientes
contra una sombra dorada

Dos se fueron a la guerra
No cabían en mis ojos
sus ojos y la tormenta

Tres se vengaron de noche
Cuatro lo hicieron al alba

Contra una sombra dorada
todos con los dientes rotos
cinco muros de mi casa

Cada peldaño muestra
sus palabras grabadas en la altura
de las sienes

Hasta el 2.º B
siempre sombras e hileras asoladas
de cipreses

Y por el puente hundido
invaden las arañas los espejos
de tu nieve

Ven a las islas
que dan al valle
las islas negras
sin abordaje

Donde mis ojos
y soledades
cuando me cercan
las iniciales

Raro de luna
como de nadie
a todas horas
interrogándome

En la aduana
de los disfraces
donde las islas
sin esa llave

Mientras destiñen
los tatuajes
ven esperada
con tu rescate