OTROS POEMAS

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POÉTICA

A Aurora de Albornoz
Mas se fue desnudando. Y yo le sonreía.
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

Vino primera frívola –yo niño con ojeras–
y nos puso en los dedos un sueño de esperanza
o alguna perversión: sus velos y su danza
le ceñían las sílabas, los ritmos, las caderas.

Mas quisimos su cuerpo sobre las escombreras
porque también manchase su ropa en la tardanza
de luz y libertad: esa tierna venganza
de llevarla por calles y lunas prisioneras.

Luego nos visitaba con extraños abrigos,
mas se fue desnudando, y yo le sonreía
con la sonrisa nueva de la complicidad.

Porque a pesar de todo nos hicimos amigos
y me mantengo firme gracias a ti, poesía,
pequeño pueblo en armas contra la soledad.

AQUELLOS OJOS MÍOS DE MIL NOVECIENTOS DIEZ

Entonces y también triste,
con la soledad también,
llevé mis ojos a un agua
y en su aventura exploré
–selva de sueños de plata–
el primer sueño sin ley.
Enemigo de mis ojos,
vértigo de mi niñez,
entre las piedras del agua,
bogando, un negro ciempiés.
Con las flechas de mis versos
yo lo quise detener:
hacia mis ojos bogaba,
negro en su negro bajel.
Cuando todo era perdido
me viniste a socorrer,
cuando negro el horizonte
estabas brillante en él.
Desde la sangre caída,
tu sueño puesto de pie
me poblaba el corazón
de naufragios y de fe.
Ahora sé que en mi tristeza
flotaba el amanecer
desde aquellos ojos tuyos
de mil novecientos diez.

COPLAS DE CARMEN ROMERO

Díselo, Carmen Romero,
dile que estamos aquí,
que él parece estar allí
y es aquí donde lo espero;
dile que ningún obrero
entiende que un presidente
mande guardias a su gente
en vez de mandar trabajo,
dile que va cuesta abajo
frente a la Cuesta de Enero,
díselo, Carmen Romero.

Dile que están encendidos
los faros de un pueblo oscuro,
dile que mire al futuro,
no a los Estados Unidos;
dile que estamos perdidos
en medio del capital,
que una rosa sin rosal
naufraga en las oficinas,
dile que por las esquinas
anda el sueño prisionero,
díselo, Carmen Romero.

Dile, tú, Primera Dama,
cuando hagas su equipaje,
que a veces también viaje
por los campos de Ketama
y, dile, cuando la cama
anula la presidencia
y el amor dicta sentencia
contra todos los misiles,
que aún florecen a miles
banderas del sueño obrero,
díselo, Carmen Romero.

SOMBRAS CHINESCAS

(Tiananmen)

Desperté muerto en Pekín,
raro, como sin palabras.

Me quedé frente al silencio:
tres agujeros de bala
desde una plaza prohibida
me miraban.

Vi las nieblas y los sueños,
aquel agua en desbandada
y tres arañas de asombro
que sangraban.

Desperté muerto en Pekín.
Raro, como sin palabras.

Me quedé frente al vacío,
vi una luz amurallada.
Si la muerte es un espejo
no reconocí mi cara.

UN DÍA FELIZ

¿Qué pasa en esta calle que el ciego de la esquina
regala los cupones y el de la barbería
olvidó a Maradona y el viejo que gruñía
por el ojo de patio hoy entona en sordina

baladas de Los Panchos y de Joaquín Sabina
y vino el fontanero y hasta la policía
hace la vista gorda con Luis “El Carafría”
que arregla transistores y pasa cocaína

y paran los taxistas en los pasos de cebra
y la dulce pareja por fin encuentra piso
y es el barrio un desorden lavado por la lluvia?

¿Por qué sirve Bernardo de marca la ginebra?
Porque nadie esperaba tan pronto el paraíso.
Porque ha venido a verme Consuelo de la Rubia.

NOCHE CANALLA

Yo no sé si la quise pero andaba conmigo,
me guiaba su risa por la ciudad tan gris.
Ella tenía en su boca colinas de Ketama,
y el cielo de sus ojos me pintaba de añil.

Yo vi tantas estrellas como ella puso siempre
en aquel cielo raso como un paño de tul.
Ella llevaba el pelo como la Janis Joplin
y los labios morados como el Parfait-Amour.

La he perdido en un bosque de jeringas brillantes
por donde nos decían se llegaba al mar,
se fue sobre un caballo de hermosos ojos negros;
por más que yo me muera no la podré olvidar.

Bajo el cielo ceniza me conducen mis piernas.
Esta noche no tengo ni esperanza ni amor.
Sólo queda el calor de mi pobre navaja.
Hoy me he visto la cara de un retrato-robot.

A pesar de sus ojos he salido a la calle,
a pesar de sus ojos me ha tocado vivir.
En un barrio de muertos me trajeron al mundo.
Esta noche canalla no respondo de mí.