A BOCA DE PARIR

Standard

[Granada: Secretariado de Extensión Universitaria de la Universidad de Granada, 1976]

I

LAS NUBES VENCIDAS

AQUELLOS PECES

Aquellos peces míos de otro tiempo
con la boca de azúcar,
el ojo de papel
y un inocente brillo en las palabras
como si la batalla no les fuera al centro de las branquias
o se durmiera el grito en las escamas,
ajenos a los surcos de la tierra,
distantes de las manos de los hombres.

Aquellos peces míos de otro tiempo.

Desarbolando el cielo me tropecé la herida.
Se me sube el timón a la garganta.
Hay sangre por las velas.

En este mar que nace no quiero que navegues:
naufragarás sin nombre,
lejana nave mía,
distante barco azul.

II

MEMORIA DE UNA HUELLA

19 DE MAYO

Existe una razón para volver.
6 de la madrugada de la calle Lucena
donde los basureros y el sereno
tenían su eterna cita
con el café con leche y el aguardiente seco,
adonde los borrachos concluían
la noche soñolienta del vino repetido.

19 de mayo. Pensión Fátima
en donde la pregunta del abrazo desnudo
supo al fin el porqué de tanta lucha,
la clave del sudor sobre las sábanas,
y la virginidad redonda, amanecida,
reconoció la llave de su casa madura,
con una verde mano le puso rumbo exacto
y la llevó a su centro
y siempre siempre siempre
nació allí la tormenta del esperado amor
como un racimo.

¿Quién hubiera pensado
que la 3ª planta,
la habitación oscura,
el urinario sucio,
las hojas del diario clavado en la pared
y la maceta artificial,
el plástico
de las flores chillonas,
iban a ser testigos
de aquel incandescente poderío,
de tanta luz sin freno,
de aquella tempestad acribillada?

Después de tantos pájaros
persiste en los teléfonos del aire,
en alta mar aún vive
y es el regreso un tramo de la vida.

Existe una razón
para volver a la ciudad del gozo,
a la pequeña aldea de la pensión barata
y las comadres
raídas en la esquina.
Existe una razón
para aquella manzana de casas apagadas,
para una turbia calle
que fue la geografía de mi primer amor,
el mapa donde tuvo mi gran pasión su cuna.

III

EL ASCUA EN EL TIMÓN

LA CASA

Diciembre en el jardín. Ésta es mi casa.
Yo vivo en un lugar por encima del humo,
entre una tumba antigua y una palabra nueva
ya convertida en grito.
Queda un trazo de mar por estos patios,
y una gran epidemia de palomas
desalojó el corral y desnudó el alero.
En las ventanas águilas en vuelo
y unas rejas sin voz: Pasado el sueño.
Una caja de música de amarilla presencia,
un barco de papel desvencijado y solo
y una herida en la luz: Como recuerdo.
Entre nube y metal me llega el día,
entre piedra y coral como un presagio.
Desde el fondo al pretil, llenando huecos,
el filo de la noche me abandona
y me sorprende el sol.
Y una gran siembra sueño en los rincones
de luces para ti.
Libres me anuncia el corazón sus alas.
Diciembre en el jardín. Ésta es mi casa.
Ésta es mi casa para ti, mi amor.